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Huracanes sacuden a la Policía de la Provincia de Córdoba
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Comisario Marquez condenado por detenciones ilegales
Caso Hernán Sánchez
Femicidio Ingrid Vidosa
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Histórico juicio por la contaminación de Bº Ituzaingó
Promueven acción penal por el parto en el baño del neonatal
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LA DELGADA LINEA FRONTERIZA ENTRE LEGITIMA DEFENSA Y EXCESO EN LA LEGITIMA DEFENSA, Comercio y Justicia 1-9-16

Por estas horas la sociedad argentina debate la legitimidad , el exceso, o la conducta abiertamente criminal  con que actuó  un vecino de la Provincia de Buenos Aires, de profesión médico, de 61 años, quien en medio de un inclemente y peligroso auge de la ola delictiva disparó contra sus atacantes ,  escenario en el que perdió la vida uno de los invasores de 24 años de edad, en circunstancias en que intentaban robarle su automóvil. Determinar si el vecino actuó dentro de los límites de la legítima defensa , se excedió  innecesariamente o bien cometió un delito más grave como el que se le imputa actualmente, “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego” con una escala penal de 10 años y 4 meses a 25 años de prisión, no resulta una tarea  sencilla, toda vez que el  patrón de marcha delictivo y la secuencia de la reacción del agredido, encasillarán su conducta en una u otra figura penal, de acuerdo a la reacción que haya tenido, el instante en que respondió el ataque y la proporcionalidad de esa respuesta. La estructura penal en vigencia en su art. 34, inc 6to. describe la figura de la Legítima Defensa, justificando la reacción del atacado en la medida en que se verifiquen tres supuestos en el terreno, primero la agresión debe ser ilegítima, luego debe mediar una racional y proporcional reacción del ofendido respecto del medio empleado para repeler el ataque y finalmente debe verificarse una ausencia de provocación por parte de quien se defiende. Concretamente, cualquier individuo en situación de crisis para acceder a los beneficios del escudo protector legal que se analiza, debe acreditar la existencia de una conducta de defensa y resguardo , en aras de neutralizar el peligro, actividad esta que jamás debe superar la racional, medida y prudente respuesta, siempre en directa proporción con la magnitud del ataque que se recibe. La extrema prudencia que debe guardar todo ciudadano frente a la reacción que debe asumir en cada situación, debe prevalecer invariablemente frente a la necesidad de recurrir a la utilización de una salida que la ley le entrega en medio de una agresión externa ilegítima, y que representa un riesgo para la vida o bien la integridad física de él o de un tercero. Concretamente,  frente a un ataque ilegítimo  que  genera un peligro actual o inminente, debe sobrevenir una respuesta proporcionalmente adecuada en términos de razonabilidad respecto del embate desplegado, debiendo prevalecer en esos difíciles momentos en la medida de lo posible, la cordura y la prudencia. Cualquier desborde o extralimitación en la respuesta o los medios empleados, mudará la situación procesal del involucrado de un instante a otro, y rápidamente la víctima es probable que se  convierta en homicida, si la reacción asumida frente al ataque exterior no guarda correspondencia con la conducta invasiva. Ejemplificar es esclarecedor, y en esa dirección saludable es precisar que la reacción de un conductor de una unidad automotor que detiene la marcha  frente a la luz roja que anuncia el semáforo y es abordado por un sujeto con fines furtivos, pero que está desarmado , la ley no autoriza  al automovilista a extraer un arma de fuego y eliminar de uno o más disparos al atacante. En ese escenario, seguramente la conducta asumida quedará atrapada por la norma del art. 35 del C. Penal: “ El que hubiere excedido los límites impuestos por la ley, por la autoridad o por la necesidad, será castigado por la ley con una escala penal que oscila entre 5 a 10 años de prisión. El ilustre tratadista Sebastián SOLER, describía la figura en los siguientes términos: “…  Se trata de la intensificación innecesaria de la acción judicialmente justificada…” . La violación al precepto contenido en la norma del art. 34 del C.P. inc. 6, letra “B”,  no mediando necesidad racional en la utilización  del medio empleado para impedir o repeler la agresión injusta de que es objeto, sin dejar de actuar en la creencia de estar justificado, actúa en forma excesiva. Si el morador de una vivienda es interceptado por un sujeto al salir de la cochera,  en ese contexto es reducido y se le sustraen objetos de su propiedad , para luego emprender la huída los atacantes, el escenario descripto, no autoriza a la víctima a ingresar al domicilio, tomar un arma de fuego, perseguir a los delincuentes y disparar hasta matarlos. Concretamente, será la casuística, la que permitirá  ponderar las especialísimas circunstancias en que el sujeto atacado despliega su respuesta y de esa manera discernir si media una causal de justificación, ha existido un desborde innecesario o bien ha cometido un delito más grave. Siempre debe respetarse el principio de menor lesividad, y la defensa será legítima en la medida en que aparezca como insustituible para evitar o neutralizar el  ataque actual o el mal inminente anunciado, debiendo existir una indispensable situación de necesidad en la reacción que asume quien se defiende. La doctrina moderna avala el instituto de la legítima defensa desde el respeto irrestricto de dos preceptos básicos, por un lado la protección del ciudadano y en segundo lugar, la necesidad de anteponer la preservación del orden jurídico ante todo, no olvidando sin embargo,  que la defensa siempre encontrará resguardo legal en la medida en que la agresión sea antijurídica. Ninguna persona puede ser obligada ni se merece soportar lo injusto, “la agresión ilegítima”. La legítima defensa entonces, debe interpretarse como un permiso acordado por la ley, del que no hay que abusar, no es un derecho ilimitado, sino que deben respetarse determinados recaudos objetivos y subjetivos, debiendo ser utilizado como una herramienta absolutamente indispensable para preservarse del peligro, defender la vida, preservar la integridad física  y mejorar la convivencia social.   No hay que olvidar que  toda responsabilidad penal es por hechos y por actos  y no por un estado o una situación.

LA SALUDABLE PARCIALIDAD DE LOS FISCALES: El elenco de garantías consagradas en materia penal, inevitable desprendimiento del art. 18 de la Constitución Nacional, fortalece de manera irrestricta los tres pilares fundamentales del procedimiento en materia criminal, con tres funciones operativas  diferentes, acusación, defensa y prueba, escenario en el que los representantes del Ministerio Público con independencia funcional y de criterio,  son fieles defensores de  los intereses de la sociedad toda, aunque sin convertirse en órganos ciegos e irreflexivos, premisa básica para preservar la legalidad del interés público. Comercio y Justicia 9-5-17

 

EXCEPTIO VERITATIS- LA EXENCION DE RESPONSABILIDAD PENAL La  protección penal efectiva del derecho al honor  y los límites de la respuesta punitiva en los tipos delictivos de Injurias y Calumnias, se aprecia en su verdadera dimensión jurídica en la prueba de la verdad “Exceptio Veritatis”. La procedencia de este beneficio en materia de imputaciones delictivas o acusaciones agraviantes,  reconoce su fundamento en la necesidad de alcanzar la efectiva protección  del interés social superior que prevalece sobre el individual, fortaleciendo los criterios de persecución penal en contra de los auténticos responsables de actividades ilícitas, eximiendo de responsabilidad penal a los que obran mediando causales de justificación eximentes de responsabilidad. Comercio y Justicia 17-4-17

LOS PELIGROS DE LA ERA DIGITAL Y EL ROBO DE IDENTIDAD Un verdadero sismo ha generado en nuestra  sociedad la incursión de novedosas modalidades delictivas que enmudecen e inmovilizan  .  Repugnantes  conductas que  ocultan el verdadero rostro de quien delinque desde la oscuridad , enfundado en  un disfraz que oculta el peligro real , y que exhibe técnicas que  perfeccionan peligrosamente su estilo en el tramo ejecutivo de  cada acción delictiva. Se trata de la inclemente irrupción de desconocidas actividades que asoman desde el horizonte de la ilegalidad y que se fortalecen peligrosamente al ritmo del desarrollo a nivel mundial del fenómeno de la globalización Comercio y Justicia 23-3-17

REGIMEN PENAL JUVENIL-EDAD DE IMPUTABILIDAD-EL DEBATE PENDIENTE En los últimos días, una frenética carrera de noticias  recorre la redacción de los principales medios de comunicación , anunciando casi como una solución mágica , frente al sismo que en nuestra sociedad genera la arremetida de la delincuencia juvenil en sus más variados ataques, bajar la edad de la imputabilidad de los menores de dieciséis a catorce años, inaugurando en materia de política criminal un esquema normativo de fondo, cuyo objetivo tal como se lo concibe no es otro que frenar el embate  de un inclemente incremento de la ola delictiva juvenil de la que participan activamente menores de edad,  sin tener en cuenta que la experiencia a nivel mundial en materia criminal, ha demostrado que el incremento  de los índices de criminalidad, no se compadece  con la severidad del régimen punitivo, bajando la edad de imputabilidad ni encarcelando a menores en proceso de desarrollo Comercio y Justicia 20-2-17

LA TEORIA DE LA ADECUACION SOCIAL Y LA EXCLUSION DE RESPONSABILIDAD EN MATERIA  PENAL Toda sociedad aspira a que cada uno de sus integrantes cualquiera sea su actividad, destino, posición económica, nivel cultural, religión etc  adecúe su conducta al régimen legal en vigencia, asumiendo una actitud civilizada, contexto en el que no resulta prudente ni admisible admitir la justificación de determinados comportamientos que transgreden el umbral de lo permitido, invadiendo el terreno de la ilegalidad so pretexto de ausencia de impacto por la nimiedad del perjuicio ocasionado en el desarrollo de estas acciones o por las características particulares que reviste la modalidad comisiva. Comercio y Justicia 9-2-17

EL CODIGO PENAL Y EL INFAME NEGOCIO DE LA MUERTE en los últimos años, la crónica policial con alarmante frecuencia nos ilustra acerca de prácticas perversas vinculadas a comportamientos humanos tan infames como indescifrables, tan cobardes como inaceptables, escenario donde un inadmisible vacío legal a la hora de reprimir determinadas inconductas generan desconcierto, desasosiego y hasta alarma social,  quedando al desnudo una inclemente realidad que viola las leyes de una nación y ofende a Dios Comercio y Justicia 15-12-16